Miomas uterinos

Son tumores benignos del músculo del útero. En ocasiones pueden pasar inadvertidas y, en otras, provocar dolor pélvico y sangrados. Conoce por qué ocurren y cómo tratarlos.

 

Los miomas también se conocen con el nombre fibromas o de leiomiomas. Se producen cuando las células musculares del útero crecen en forma exagerada -desde milímetros hasta centímetros- y se ubican en distintas partes del útero. Cerca del 30% de las mujeres en edad reproductiva tiene miomas, pero no presentan ningún síntoma.

Según la experiencia clínica del Dr. Jaime Corvalán, gíneco-obstetra de la Clínica Avansalud, los miomas uterinos aparecen con mayor frecuencia en la edad media de la mujer adulta, entre los 30 y los 40 años, y a medida que se acerca la menopausia disminuyen. Aunque no se sabe a ciencia cierta porque aparecen, sí se sabe que se producen por alteraciones enzimáticas en los receptores de estrógenos de las células.

Señales de alerta

La mayoría de los miomas son asintomáticos y pueden ser descubiertos durante un control ginecológico. “Los que sí presentan síntomas se caracterizan por alteraciones en los llamados, “flujos rojos”, es decir, las menstruaciones tienden a ser más abundantes (hipermenorrea), más dolorosas (dismenorrea) y también puede que se produzcan sangrados fuera de la fecha de la menstruación (metrorragia), o una combinación de estos síntomas. Por ello, es muy importante caracterizar el mioma, según tamaño, cantidad y ubicación, porque uno de mayor tamaño producirá más síntomas, como mayor presencia de dolor pélvico, compresión de otros órganos, por ejemplo, la vejiga y el recto, produciendo molestias urinarias o alteraciones del transito intestinal, y en algunos casos pueden generar dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)”, explica el especialista.

Una de las consecuencias más dolorosas en los miomas es la de favorecer abortos a repetición en algunas mujeres, dependiendo de su ubicación y tamaño y número, porque al embarazarse, el mioma actúa como cuerpo extraño e impide un embarazo normal. “Otra complicación bastante frecuente son las hemorragias, que pueden provocar anemia”, advierte el Dr. Corvalán.

Detección y tratamiento oportuno

La pesquisa de los miomas se basa principalmente en el examen ginecológico habitual, que incluye la historia clínica de la paciente, con especial atención en las características de sus menstruaciones y si presenta o no sangrado fuera de las fechas de la menstruación. También incluye el examen físico completo, durante el cual el médico puede detectar alguna irregularidad en el útero, como aumento del volumen de éste o alguna masa extraña que le haga sospechar de la presencia de miomas. La ecografía transvaginal sirve para aclarar el diagnóstico, ya que permite observar cualquier anomalía dentro del útero dada su buena resolución.

Los tratamientos van desde la simple observación y control por un ginecólogo en el caso de miomas asintomáticos, hasta procedimientos quirúrgicos en casos sintomáticos extremos. Los miomas sólo se operan cuando son sintomáticos, producen dolor, hemorragias, alteraciones en los órganos vecinos, etc.

Las técnicas quirúrgicas a utilizar van a depender de la edad y del deseo de fertilidad de la paciente; también del tamaño, ubicación y cantidad de miomas que ésta presente. Por ejemplo, si la persona presenta un mioma de 30 cms. la cirugía abierta será la mejor opción para ella. “No es lo mismo operar a una mujer de 40 años que tiene miomas muy sintomáticos y que no desea tener más hijos, que operar a una paciente joven que sí desea conservar su fertilidad”, acota el Dr. Corvalán.

En el primer caso, la indicación es realizar una miomectomía (extirpación de los miomas) hasta hacer una histerectomía (extirpación del útero), dependiendo del número, tamaño y ubicación de los miomas; y en el segundo caso, es recomendable resecar sólo los miomas por laparoscopia u otra técnica lo menos invasiva posible a fin de conservar el útero. Los fármacos que se utilizan frecuentemente son los agonistas de Gn RH, que cumplen la función de disminuir el tamaño del mioma para facilitar la cirugía”, explica el experto.

El Dr. Jaime Corvalán es enfático en señalar que la única forma de diagnosticar precozmente los miomas es mediante un control ginecológico anual, que incluya la historia clínica, el examen físico completo, examen ginecológico y si es necesario se indicará la realización de una ecotomografía transvaginal, hemograma (examen que mide la presencia de glóbulos rojos y blancos) que permite detectar la presencia de anemia en los casos sintomáticos y Papanicolaou de rutina anual.

Dr. Jaime Corvalán, gineco-obstetra
Consulta: Av. Salvador 95 oficina 801
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Clínica Avansalud
Unidad de Ginecología y Obstetricia
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