
“Una misma mujer, de 10 veces que tiene relaciones sexuales, puede tener 8 veces orgasmos, uno fingirlo y uno quedarse en el pre-orgasmo. No todas lo tienen siempre, y no es un deber”, afirma la doctora Elena Sepúlveda, sexóloga y vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Sexología y Educación Sexual.
A juicio de esta especialista, si una pareja que construye una intimidad erótica y de pareja adecuada, no tiene necesidad de fingir “porque no importa si una vez la mujer no lo logra”.
El problema es cuando la falta de orgasmo se vuelve la tónica de sus relaciones y- peor aún- cuando comienza a simular ante su pareja que los experimenta.
¿Por qué fingen las mujeres?
Las cifras arrojadas por la encuesta del portal Solomujer (www.solomujer.cl) parecen demostrar que la ‘simulación’ es una práctica bastante más común de lo que se piensa, pues si sumamos a todas las féminas que han fingido en la cama, al menos en una oportunidad (70% alguna vez, más 11% que lo hace con frecuencia) el porcentaje asciende a 81%.
“Las mujeres fingen principalmente para quedar bien con el otro, para que no hayan más preguntas y para salir del paso, aunque ellas se queden mirando para el techo. También lo hacen cuando la rutina inunda su relación de pareja, todo se hace predecible y ya no hay un estímulo sexual efectivo”, explica la doctora Sepúlveda.
En su opinión se trata de cifras preocupantes, porque detrás de ellas “hay un tema de engaño, a sí mismo y al otro, y también baja autoestima”.
De acuerdo a estos resultados, la vida sexual de las chilenas no es tan satisfactoria como suele mostrar la televisión, el cine o la publicidad. sta especialista, que realizó un estudio sobre el comportamiento sexual de la mujer chilena, por más de 7 años, encontrando que un 40% de las mujeres que consultan por disfunciones sexuales tiene un trastorno del orgasmo. Entre un 38 y un 45% de las mujeres tiene una disminución del deseo sexual y el resto es (5%) tienen fobia, u otras patologías sexuales.
Al mismo tiempo, aclara que una cosa es tener disposición para el sexo y otra es, abiertamente, fingir. “Si me dispongo a tener una relación sexual y tengo los suficientes estímulos para producir en mí un despertar del deseo, la mayoría de las veces eso provocará una excitación y una respuesta sexual adecuada. De lo contrario, si no hay respuesta sexual, sólo se está prestando el cuerpo”, apunta.
Si fingir se vuelve una conducta reiterativa, la doctora Sepúlveda aconseja hacerse algunas preguntas: “¿A quién quiero engañar? ¿A mí o al otro?, ¿Por qué y para qué lo hago, para que el otro esté bien? Es importante aclarar este punto, porque muchas mujeres hacen de todo por dejar contentos a otros: se ponen implantes no para ellas, sino para los demás; se arreglan la boca, no para tenerla más bonita, sino que para que otro sienta que besa mejor”.
Entonces –agrega- en este tema de la salud femenina, es bueno preguntarse qué significa quererme a mí, cuanto hago por mí, cuánto placer siento yo, en vez de estar fingiendo. Porque cuando finjo siempre es por algo; porque no tengo ganas, porque quiero que se acabe luego. No hay conexión afectiva ni erótica con la pareja, no hay nada”.