
¿Qué determina la atracción? La respuesta es subjetiva e individual porque lo que atrae a un hombre, no necesariamente atrae a otro. Si nos preguntamos qué define la atracción hacia cierto modelo de mujer, la respuesta apunta hacia la familia, la cultura y la época, entre otros factores.
Existe un tipo de mujer para cada hombre y ese modelo se va formando a medida que éste va creciendo, lo que está determinado por diversos factores:
1. El modelo femenino está representado por la madre (o sustituta) en los primeros años de vida.
2. La influencia cultural se puede entender al ver las diferencias entre el modelo de mujer atractiva para algunas tribus de África, en relación con los de nuestra sociedad occidental.
3. Respecto a la época, ésta también representa una importante influencia en el atractivo de una mujer. Las jóvenes retratadas en las pinturas del Siglo XVI eran voluptuosas y más bien rellenitas, totalmente diferentes a las modelos de nuestra cultura: flacas y altas.
Pero al interior de una pareja, la atracción depende de otros factores que también son importantes de destacar. Por un lado, el tipo de vínculo establecido. No es lo mismo una atracción fugaz que una relación madura, donde prevalece el compromiso, el deseo de mantenerse juntos con cariño y confianza, obtener logros comunes y resolver las dificultades.
Otro aspecto importante de destacar es la buena comunicación. La amistad, los gustos en común y la intimidad, son la sal y la pimienta para mantener la relación y el deseo de continuar en compañía de la pareja.
El amor, en todas sus facetas, permite que la mujer sea mirada por su compañero, independiente de que sea flaca, gorda, joven o mayor, en sus diferentes etapas y roles (madre, abuela y compañera). En la entrega, en el cuidado se van tejiendo los elementos para seguir siendo atractiva y mirada.
La influencia de los medios de comunicación muchas veces confunde (modelos, flacas, altas, rubias) y muestra sólo lo externo, lo que lleva a las mujeres a preocuparse en forma exagerada de las dietas, de la ropa o de la lencería, por ejemplo. Esto las hace olvidarse de ellas mismas, de sus virtudes y de sus capacidades femeninas para acoger y dar.
Seguir siendo atractiva dentro de la pareja, no depende de las arrugas ni de los kilos de más, sino de la construcción de momentos de intimidad y de espacios para compartir de a dos.
Ophra Friedmann
Psicóloga clínica y terapeuta
Centro Chileno de Sexualidad
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