Julio, 2010

Cuidados en invierno:

Cómo proteger tu piel del frío

 

Las bajas temperaturas, la calefacción, cambios en la alimentación y la contaminación son algunos de los factores que contribuyen a resecar la piel durante el invierno. Aprende cómo cuidarla.

Por Mariel Jara
Evitar largas duchas con agua muy caliente, aumentar la ingesta de vitamina E, abrigarse bien e hidratar la piel son algunas de las recomendaciones para esta temporada.
No sólo en verano debemos proteger nuestra piel de las agresiones ambientales: el frío del invierno también puede afectarla negativamente, en especial si las bajas temperaturas se asocian a una serie de hábitos muy comunes en esta época del año. Entre ellos, las largas duchas con agua caliente, la exposición al frío sin la vestimenta adecuada, el uso de calefacción y una dieta más calórica, con alto contenido de grasa.

El doctor Juan Sandoval, dermatólogo del Centro Integramédica Las Condes explica que, dependiendo de las características de cada persona, el frío puede afectar la dermis con distinta severidad, pudiendo ocasionar desde un leve resecamiento hasta inflamaciones cutáneas importantes y otros cuadros que requieren consulta médica.

“Por eso, lo ideal es aumentar los cuidados tan pronto llegan las primeras heladas, hidratando la piel en forma más o menos rigurosa. De lo contrario, el frío tiende a resecar las zonas más expuestas, como las manos y ciertas áreas del rostro, como la nariz”, precisa.

Es importante, además, que las duchas -sin importar su frecuencia- sean más breves, y con agua no muy caliente. “Puede parecer contradictorio, pero mientras más mojamos la piel, más pierde el manto natural que la recubre, por lo tanto, hay mayor posibilidad que se reseque y que la afecten otros factores. Pasa lo mismo que cuando nos mojamos mucho los labios, creyendo que los estamos hidratando, cuando en realidad se resecan más”, explica este profesional.

Asimismo, aconseja escoger un jabón apropiado, con PH neutro o levemente ácido, que contribuya a restablecer la hidratación normal. Usar guantes y otros accesorios para protegerse físicamente de las bajas temperaturas también ayuda. Y para quienes tienen una piel muy sensible o padecen una patología de base, lo óptimo es consultar con un especialista que pueda orientarlos en los cuidados y tratamientos más adecuados según sus necesidades específicas, ojalá en forma preventiva y no cuando el problema ya esté instalado.

Igualmente, si se va a la nieve o a la playa (aunque esté nublado) hay que protegerse del sol, ya sea con lociones con factor solar o con implementos como sombreros y lentes.

En cuanto a la elección de la crema, lo más relevante es que tenga alto poder hidratante. “En general, entre menos compuestos tenga, mejor, porque el principal objetivo no es reafirmar o conseguir un efecto anti-envejecimiento, sino reconstituir la cantidad de agua de la piel”, sostiene el doctor Sandoval.

Recalca, eso sí, que no sirve de nada lubricar con cremas si se mantienen hábitos perjudiciales como las largas duchas de agua caliente o la exposición al frío sin la adecuada protección.

El pelo también tiende a deteriorarse en esta época del año. Para evitarlo este dermatólogo aconseja utilizar un champú apropiado, neutro o con elementos nutritivos que contribuyan a mejorar la circulación y cremas capilares para efectuarse masajes según las características de cada tipo de cabello.

Acné y contaminación

En invierno, los índices de contaminación se elevan considerablemente, condición que afecta en especial a las pieles grasas con presencia de acné. “Así como el smog obstruye la vías respiratorias, así también tiende a tapar los poros, situación que podría exacerbarse por el uso de calefacción en forma constante y por los cambios en la dieta, que en invierno suele ser más calórica y con mayor contenido de grasas”, apunta el dermatólogo.

¿Me hacen falta vitaminas?


En invierno, además, tendemos a comer menos frutas y verduras, por lo tanto, recibirnos menor aporte de vitaminas, entre ellas la A y E, que son esenciales para la renovación y recambio celular. El doctor Sandoval sugiere especialmente a las pieles maduras (sobre los 35 años) consumir dosis de 1000 cc. de vitamina E en periodos de dos o tres meses por año. “Al cabo de cinco o diez años, lo más probable es que aquellos que recibieron ese aporte vitamínico exhiban una piel con menos daño cronológico”, concluye.

Dr.Juan Sandoval
Dermatólogo
Centro Integramédica, Las Condes.
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