
Hasta hace poco, algunas mujeres consideraban que el sostén era una prenda que no necesitaba de una atención especial. Como generalmente se utiliza debajo de una camiseta o una blusa, ¿para qué elegir color, forma, textura o materiales?, pensaban.
Pero poco a poco comprendieron que el sostén tiene un rol importante. Las razones son varias: porque siempre es agradable vestir una prenda linda, porque contribuye al juego de seducción en pareja y porque previene daños en el organismo.
“Desde el punto de vista médico, esto último es la razón más poderosa por la cual las mujeres deberían utilizar una prenda que no sólo sea agradable a la vista y al tacto, sino que se ajuste perfectamente al cuerpo de cada usuaria”, explica el doctor
Paolo Ricci.
Porque tal como su palabra lo dice, lo que hace es sostener las mamas, impidiendo que caigan sobre su peso. Así, se protege la elasticidad de la musculatura suspensoria.
Tallas
Ya sea por desconocimiento o por la pretensión de verse más voluptuosas al vestir prendas ajustadas, muchas mujeres no eligen correctamente sus sostenes.
Según el facultativo, esto constituye un error que se evidencia especialmente en aquéllas que tienen senos voluminosos. Cuando se usan sostenes muy pequeños, éstos no cumplen su función principal, pudiendo dejar marcas y daños por la excesiva compresión que deben realizar.
“Lo mismo ocurre en el caso contrario: si un sostén es más grande que el tamaño de los senos, entonces no tiene mucho sentido, ya que no estará sujetándolos. Es decir, es lo mismo que si se no estuviese usando nada”, aclara.
Aconseja que “la clave para elegir correctamente es estar consciente del volumen de las mamas. El sostén debe ser lo suficientemente firme para que sostenga sin apretar; si deja marcas o hay tal presión que provoca dolores, entonces no es el adecuado”.
Problemas
Un criterio que no necesariamente tiene que ver con la talla, pero que a veces se deja de lado, es el material. Según el doctor Ricci, los sostenes deben estar hechos de materiales que no sean irritantes ni que generen alergias”, lo cual se comprueba con una inspección simple de la zona.
Tampoco hay que olvidar que esta prenda también cumple una función protectora de traumatismos a las zonas más expuestas de la mama (los pezones). O sea, el sostén debe ser firme, con tal de evitar roces o contactos que pueden ser muy molestos.
Pero mucho más importante es el problema que se deriva de la utilización de un sostén más pequeño que lo que requiere el busto. La ‘estrechez’ de las mamas no sólo deriva en una sensación de incomodidad inmediata, sino que además tiene un efecto acumulativo.
Cuando las mamas son muy grandes, el sostén debe contrarrestar el peso hacia arriba. “Si no es el adecuado y no cumple esa función, entonces la mujer se verá obligada a cambiar su postura, encorvándose poco a poco. Esto genera molestos dolores”, comenta el especialista.
En consecuencia, lo mejor es comprar el sostén que más se acomode al volumen y a la forma de las mamas. La buena noticia es que el comercio tiene una amplia oferta de modelos, colores y telas, así que hay bastante dónde elegir.
Doctor Paolo Ricci, ginecólogo
Clínica Las Condes