Julio, 2010

Todo sobre los besos:

Mucho más que juntar los labios

 

Cuando dos personas se gustan, besarse resulta un acto impulsivo. Si bien se basa en el contacto de la boca con alguna otra parte del cuerpo, tiene una serie de implicancias que trascienden lo físico y se instalan en el terreno de lo emocional.

Andrés Molina
Gabriela Mistral escribió un poema titulado 'Besos', el que en una de sus estrofas dice: “Hay besos silenciosos, besos nobles / Hay besos enigmáticos, sinceros / Hay besos que se dan sólo las almas / Hay besos prohibidos, verdaderos” (Fragmento).

Éste es uno de los miles de ejemplos literarios que han sido inspirados por el sentimiento más universal de todos. Y por supuesto que los besos no pueden quedar de lado, sobre todo si se considera que son la máxima expresión del amor entre dos personas.

Besar implica el contacto de los labios de alguien con cualquier parte del cuerpo de otro. Pero también tiene un significado trascendente: es un ritual de saludo, un elemento conciliador, un aliciente de las relaciones y el más sensual de los estímulos físicos.

Para Andrés Moltedo, psicólogo y magíster en Educación Sexual, “los labios tienen tal cantidad de terminales nerviosas que, a diferencia de otras partes del cuerpo, hacen que su estimulación magnifique las sensaciones y, por la tanto, las percepciones. Un beso, al menos para la mayoría de las personas, involucra un acto de mucha intimidad”.

Distintos tipos

“Hay que diferenciar los besos como los que se usan para saludar (como en Chile entre
mujeres o entre un hombre y una mujer) de aquéllos que se dan a la pareja. En el primer caso, se trata de una costumbre que viene a actualizar antiguos instintos, de la misma manera que en los animales está el olerse”, explica el profesional.

Agrega que “respecto del beso en la boca, con un carácter erótico, involucra mucho más que un saludo. Es un acto de intimidad de compartir fluidos y que, en la mayoría de los casos, tiende a anticipar una entrega de carácter sexual”.

Incluso, en una misma pareja los besos pueden ser de diferentes tipos. Según el especialista, éstos van cambiando conforme el paso del tiempo y el escenario en que esa relación se desarrolle.

“Como personas estamos en un proceso constante de construcción. Los besos de la juventud o con la primera pareja, por ejemplo, pueden tener un mayor nivel de pasión, producto de las hormonas. Asimismo, besar a alguien por primera vez es distinto de besarla por la vez un millón”, ejemplifica el psicólogo.

De todos modos, aclara que “esto no quiere decir que dejen de ser ricos o estimulantes. Lo que pasa es que la monotonía y el acostumbramiento le quitan cierto nivel de 'condimento' al beso”.

Las mujeres

“Si bien los tiempos están cambiando, todavía podría asegurarse que, en promedio, para las mujeres el beso tiene una mayor importancia que para los hombres. En términos generales, es posible decir que ellas pueden disfrutar del proceso que implica besar, y no necesariamente del principio, del fin o de la parte física”, argumenta Moltedo.

Esa apreciación se basa, principalmente, en la 'genitalidad' del hombre, en contraposición con el valor que las mujeres le otorgan más al contexto que al acto mismo. Una situación similar ocurre con las relaciones sexuales, en las que -para ellas- no todo está determinado por el coito, sino que por el preludio, las caricias, los susurros... y los besos.

“No se puede generalizar por género. Nadie besa igual que otra persona. Obviamente, las características propias, así como la educación, la edad, la experiencia, la religiosidad, entre otros, serán factores que pueden modificar el tipo de beso que se da o que se está dispuesto a dar”, asegura el experto.

Riesgos

Hay que tener ojo, porque a través de este tipo de manifestación amorosa se puede transmitir una enfermedad infecciosa llamada mononucleosis, conocida popularmente como 'La enfermedad del beso'.

Se transmite, principalmente, por el intercambio de saliva y también al beber del mismo vaso, botella, compartir comidas o usar el mismo cepillo dental. Aparece con frecuencia entre los adolescentes y los adultos jóvenes, y sus síntomas son: fiebre, faringitis, dolor de garganta, inflamación de los ganglios y fatiga.

Además, puede haber traspaso de bacterias que podrían generar caries o problemas en la cavidad bucal (gingivitis, periodontitis). En todo caso, cabe destacar que estas enfermedades tienen una baja incidencia si se considera la cantidad de casos detectados versus los millones y millones de personas que se besan a diario en todo el mundo.


Andrés Moltedo Perfetti
Psicólogo, magíster en educación sexual, terapia sexual y género.
Docente de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
www.pucv.cl / andres.moltedo@ucv.cl
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