Junio, 2010

Peticiones íntimas:

Cualquier cosa… ¡menos eso!

 

Transar es una de las claves para asegurar el éxito de una relación amorosa. No obstante, en ocasiones es muy complicado llegar a un acuerdo con la pareja, ya que los asuntos en discusión sobrepasan los propios límites de la aceptación.

Por Andrés Molina
Cuando dos personas se juntan y responsablemente deciden formar una pareja, ambos deben estar conscientes de que el amor y la comunicación son la clave para que la relación tenga un buen pasar.

La mayoría de los asuntos, especialmente los más delicados, se pueden resolver mejor conversando, exponiendo los puntos de vista y llegando a acuerdos. Eso implica que habrá ocasiones en las que uno deberá ceder en pos del bienestar de la pareja y, por ende, de la relación.

En la intimidad opera la misma lógica de comunicación y ‘negociación’. Los acercamientos eróticos son una parte importante para hombres y mujeres, por lo que requieren de atención para procurar que cada encuentro sea óptimo.

Por lo general, si los dos se conocen lo suficiente, sabrán lo que al otro le gusta en el plano sexual. Pero ¿qué pasa cuando uno hace alguna ‘petición especial’ que al otro toma por sorpresa o no le hace ninguna gracia? ¿Hasta dónde transar en ese caso?

Escapar de la rutina

A juicio del sexólogo Christian Thomas, experto en terapia de parejas, “cada persona es libre de tener sus gustos en cuanto a la sexualidad. Lo óptimo es que eso se pueda ir compartiendo, si al otro también le parece placentero”.

Es decir, cualquiera puede hacer una petición íntima que escape de lo habitual. El tema está en cómo se plantea, en si hay algún tipo de presión para que el otro acepte, y en cómo se concreta esa idea.

“Es ideal que conversen y vean el modo de que ambos queden satisfechos. La idea original se puede modificar, igual sirve para dar nuevos bríos a la relación y no caer en lo rutinario”, asegura el profesional.

Estas peticiones pueden ser de variada índole. Por ejemplo, experimentar el sexo en lugares poco convencionales, optar por alternativas a la penetración vaginal o realizar juegos eróticos con la ayuda de juguetes sexuales.

El problema es que el otro no siempre está dispuesto a acceder. El facultativo añade que, en la mayoría de los casos, esto ocurre por miedo, vergüenza, desinformación, prejuicios o, simplemente, porque tal o cual propuesta no le parece excitante. Así de simple y claro.

Chantaje emocional

Para el sexólogo, en ningún caso debe haber presiones para que la pareja acceda. Esto no sólo se refiere a lo explícito, sino que también a todas las prácticas que impliquen algún modo de chantaje.

Hay hombres y mujeres que lanzan frases tales como ‘si no lo haces es porque no me quieres’, ‘apuesto que a tu ex le hubieses dicho que sí’ o ‘está bien, pero después no me pidas que…”. Todas éstas son formas de chantaje emocional, lo cual es altamente nocivo para la pareja.

Lo importante es que en ninguna circunstancia alguien se sienta en la obligación de acceder a estas prácticas sólo para satisfacer al otro. Si eso ocurriese, es señal de que está fallando uno de los pilares de toda relación: el respeto.

Cuando no hay total consentimiento para practicar cierto comportamiento íntimo, la relación comienza a deteriorarse paulatinamente. Esto ocurre porque la frustración y el desagrado se van acumulando.

Por lo mismo, el llamado es a conversar. Los límites en las relaciones íntimas los pone cada persona. En un caso extremo, si la pareja no es capaz de transar, lo mejor es convencerse de que esa relación no va bien encaminada y salirse de ella cuanto antes.

Dr. Christian Thomas Torres
Director del Centro de Estudios de la Sexualidad Chile
Ana María Carrera 5090, Las Condes
Teléfono: (02) 2125636
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