Los nuevos métodos PICSI e IMSI permiten optimizar la selección del espermatozoide al momento de realizar la Inyección Intracitoplasmática de Espermios (ICSI).
Con el fin de mejorar la selección espermática para el tratamiento de fertilización asistida basada en la Inyección Intracitoplasmática de Espermios
(ICSI), surgen dos nuevas técnicas que ayudan a seleccionar el espermio más apto: PICSI e IMSI. Ambos métodos se utilizan en nuestro país desde hace algunos meses.
Según el
Dr. Ariel Fuentes, gineco-obstetra especialista en infertilidad y director del Instituto de Investigación Materno Infantil (IDIMI) de la Universidad de Chile, la literatura científica dio cuenta de malformaciones congénitas y
abortos espontáneos asociados al ICSI. Esto se debía, principalmente, al método de selección de espermios utilizado hasta antes de que aparecieran el PICSI e IMSI. “Estas nuevas técnicas son las más parecidas al proceso de selección natural de espermios”, indica.
El director de IDIMI señala que los tratamientos de fertilización se dividen en baja y alta complejidad. El primer tipo es aquel en que la fertilización ocurre dentro del cuerpo de la mujer, mientras que el segundo ocurre en el laboratorio.
El ICSI corresponde a los métodos de alta complejidad utilizados en hombres con problemas severos como Azooespermia, es decir, ausencia de espermio en el semen; Oligoespermia que es aquella alteración en que el recuento espermático es menor que lo normal en el semen; y la Astenoespermia, en que la proporción de espermios mótiles es menor que lo normal.
“Hay diferentes técnicas para separar los espermios y elegir los mejores que el individuo es capaz de emitir en una muestra de semen o entre aquéllos que el médico puede extraer directamente desde el testículo. El ICSI en su forma más tradicional, hace una selección basada solo en la morfología y motilidad”, afirma.
Mejor selección
Gracias al PICSI se puede lograr una selección más rigurosa de los espermios. El Dr. Fuentes explica que la fecundación en forma natural se produce luego de que el espermio atraviesa por el material extracelular del cúmulo ooforo que es rico en ácido hialurónico que es una sustancia que se encuentra entre las células de granulosa que rodean al ovocito. De esta manera, el espermio se une al óvulo produciéndose la fecundación en forma espontánea.
“El PICSI pone en contacto con el semen o con los espermios obtenidos directamente del testículo, una gota de ácido hialurónico obtenido en forma artificial. Como se ha dicho, el ácido hialurónico es un componente abundante en la matriz extracelular del cúmulo ooforo. Los espermios que se unen a esta gota son, en general, maduros y presentan características normales. Esta forma de seleccionar los espermatozoides es considerada mucho más segura y eficaz que los métodos utilizados hasta ahora”, explica.
El IMSI es otro avance importante en este sentido, ya que magnifica el espermio en 6.300 veces su tamaño. Ello posibilita la medición del diámetro de la cabeza de los espermatozoides y contribuye a establecer morfológicamente la normalidad de ésta y también la de los organelos citoplasmáticos observando la cantidad y la morfología de éstos. “Con el PICSI e IMSI somos capaces de seleccionar mejor los espermios, aumentando la eficacia y seguridad del tratamiento”, agrega.
Por último, el especialista hace hincapié en que el PICSI dimensiona la capacidad del espermio para unirse a receptores específicos para el ácido hialurónico.
“Es muy importante que el espermio que se va a inyectar haya completado su madurez porque de lo contrario es muy alta la posibilidad de que tenga su DNA fragmentado, lo que favorece la opción de aborto espontáneo o podría dar origen a un embarazo que no presente características normales”, finaliza.
Dr. Ariel Fuentes
Especialista en Infertilidad, director de IDIMI
Teléfono consulta: (2) 234 2407