Si hace unos dos años, la opción de preservar la maternidad a través de la fertilidad de la mujer a través de la congelación de sus óvulos, era casi una ‘excentricidad’ o algo poco probable, hoy la idea es mucho más aceptada en la comunidad femenina.
La técnica de crio-preservación (o congelación) de óvulos comenzó a implementarse en nuestro país en 2007, generando cierto revuelo mediático y un especial interés entre aquellas mujeres que -siguiendo la tendencia actual- han decidido postergar su maternidad. Un segmento que, según las estadísticas, crece cada vez más.
“Originalmente, esta técnica estaba enfocada a tres grandes grupos; parejas con problemas de fertilidad que podían tener ciertos reparos éticos con congelar embriones, pacientes oncológicas y, en tercer lugar, a mujeres que aún no tenían pareja definida y que querían congelar óvulos parta detener su reloj biológico de fertilidad” explica el doctor
Ricardo Pommer, Jefe del Programa de Fertilización Asistida del Instituto de Investigaciones Materno-Infantil (IDIMI) del Hospital San Borja-Arriarán y gineco-obstetra de Clínica Las Nieves.
Y si bien todo hacía presagiar que el primer grupo sería el que más aumentaría, la realidad ha sido distinta. “Pensábamos que este método sería un boom entre las parejas que requerían terapias de alta complejidad y que son más ‘conservadoras’ (o no les agradaba la idea de congelar embriones). Pero no fue así, porque cuando uno les explica que es mucho más eficiente congelar embriones que óvulos solos, ellos prefieren el embrión. Eso fue una sorpresa para nosotros”, señala este especialista.
El segundo segmento -las pacientes con cáncer- ha ido creciendo, pero en forma lenta. A juicio de este profesional, ello probablemente ocurre porque los oncólogos aún no tienen tan ‘incorporado’ el tema de preservar la fertilidad de sus pacientes (a través de este método) antes de iniciar el tratamiento.
‘Treinteañeras’ profesionales y sin pareja
Y el grupo que más ha crecido es el de las mujeres profesionales, sobre los 30 años y sin pareja estable. “Muchas de ellas están solas o tienen una pareja que no está 100% disponible para enfrentar la maternidad en ese momento. Y ellas se dan cuenta que, a medida que se acercan a los 35 años (o los sobrepasan), sus óvulos comienzan a envejecer y que, por lo tanto, sus probabilidades de ser madres -estadísticamente- van disminuyendo”, señala el doctor Pommer.
Aunque la congelación de óvulos se ha implementado en varios centros de salud, el único que puede ‘ostentar’ tener bebés nacidos vivos a partir de esta técnica (que implica además, descongelación del óvulo y posterior tratamiento) es Clínica Las Nieves. “Han nacido 7 u 8 niños, pero hay que pensar también que esta técnica lleva poco tiempo y que muchas de las mujeres que han decidido congelar óvulos lo hacen pensando en varios años más”.
Además -precisa el doctor Pommer -si alguien congela a los 35 años y decide embarazarse a los 37, le aconsejamos que lo intente primero en forma natural, y sólo si no le resulta, recurra a los óvulos congelados. O bien, que lo haga si ya tiene 40 o más años”, precisa.
Y si hace unos dos años, la opción de preservar la maternidad a través de la fertilidad de la mujer a través de la congelación de sus óvulos, era casi una ‘excentricidad’ o algo poco probable, hoy la idea es mucho más aceptada en la comunidad femenina (por lo menos, entre aquéllas que calzan con el perfil de mujer profesional). “Si hace dos años, una de cada 100 pacientes solicitaba congelar sus óvulos, hoy 15 de cada 100 mujeres lo pide”, relata este ginecólogo.
Dr. Ricardo Pommer T.
Médico Jefe Programa de Fertilización Asistida
IDIMI-San Borja Ariarán
Clínica Las Nieves
Consulta: Evaristo Lillo 78 piso 4
Fono: (2) 2481656