El Déficit Atencional (DA) afecta a un 8% de la población infantil y a un 5% de los adultos. En este último sector, se ven afectados la vida laboral, los estudios y las relaciones personales.
Quien no ha catalogado a un cercano como “volado” o “despistado” por su falta de concentración y distracción en labores profesionales o una simple conversación. Pero detrás de esta aparente personalidad dispersa puede haber un trastorno no diagnosticado, y por lo tanto sin terapia ni atención médica.
Es lo que la psiquiatría y la neurología han catalogado como Trastorno de Déficit Atencional en el adulto, alteración de la conducta que sólo hace unos 35 años ha sido descrita y analizada por la medicina.
Dispersos e hiperactivos
“Es un trastorno que produce alteraciones en las capacidades de atención y concentración de las personas. Existen dos grandes grupos: con y sin hiperactividad. En ambos se observan síntomas como dificultad para mantener la atención y la concentración en una actividad o tarea, distracción, olvidos, dificultad para terminar lo que se comienza o desviarse del objetivo inicial. Además, cuando hay hiperactividad se observa inquietud motora como necesidad de estar en permanente movimiento, aceleramiento y dificultad para mantenerse sentado, entre otras conductas”, explica la
psicóloga clínica Andrea Oksenberg.
Si bien desde hace 100 años que este trastorno es reconocido en la población infantil, sólo en la década del 70 ha sido identificado en personas adultas. Mientras en niños se ve afectado el rendimiento escolar, la autoestima, la relación con los compañeros y con la familia, en los adultos se ve afectado el trabajo y las personas suelen sentirse molestas u ofendidas con lo que se percibe como falta de preocupación, irresponsabilidad o incumplimiento. “Esto afecta la vida cotidiana y la relación de pareja especialmente”, subraya la psicóloga.
Estudios clínicos de las últimas décadas describen que en las personas adultas diagnosticada con DA los problemas en las relaciones personales y en el rendimiento laboral o académico son transversales, independiente del nivel intelectual del paciente.
No confundir
La profesional advierte que en este trastorno pueden confundirse rasgos de personalidad con síntomas de DA no detectados por un profesional de la salud mental. “Lo asumen como una una forma de ser, y a veces existe un DA no diagnosticado. Sin embargo, también se tiende al sobre diagnóstico del DA, cuando muchas veces lo que hay es un nivel de ansiedad elevado que está interfiriendo con las funciones cognitivas”.
Tips para pacientes con DA
Además de la importancia del diagnóstico médico y tratamiento oportuno, los pacientes con este trastorno pueden mejorar su calidad de vida con las siguientes recomendaciones, necesarias para crear hábitos de aplicación y concentración en distintos tipos de actividades diarias.
•Divida las tareas o trabajos en partes.
•Pida que le repitan las instrucciones si no logró captarlas adecuadamente.
•Siga con disciplina un horario en el que estén programadas todas las actividades que debe realizar.
•Escriba en una agenda toda aquella información que necesite y las instrucciones que le den. Téngala siempre a mano.
•Fíjese rutinas diarias de trabajo o estudio y sígalas siempre.
Andrea Oksenberg
Psicóloga clínica
Fono consulta (2) 203 7179