Marzo, 2010

Embarazadas y terremoto:

Cómo las afecta el estrés post traumático

 

El nacimiento prematuro es una de las posibles consecuencias del estrés materno agudo, condición que puede ser gatillada -entre otras cosas- por una vivencia traumática.

Por Mariel Jara
“El fin de semana del terremoto tuve que atender dos partos que se adelantaron en tres y cuatro semanas”
No es casualidad que durante el fin de semana del terremoto se hayan adelantado algunos partos. Según explica el doctor Enrique Oyarzún, Jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología la Universidad Católica), ésta es una de las posibles consecuencias del estrés agudo, cuadro que puede ser gatillado por experiencias fuertes, como la muerte de un ser querido, un accidente o una catástrofe natural.

Acogerlas, darles tratamiento cuando sea necesario y mucho reposo también serán de mucha utilidad. “Estar tranquilas, calmadas, les va a ayudar a evitar un parto prematuro

“Desde que ocurrió el terremoto, me han llamado muchas embarazadas, bastante afligidas por toda la situación de catástrofe que ha vivido el país estos días. Varias de ellas están ansiosas, angustiadas y, de hecho, ese fin de semana tuve que atender dos partos que se adelantaron en tres y cuatro semanas, respectivamente”, cuenta.
El especialista aclara que “aunque estas mujeres no hayan sido directamente damnificadas por el terremoto, este tema igual las afecta. Algunas tienen familiares involucrados, otras se inquietan por lo que le ocurre en el país o tienen temor por las réplicas. En la consulta también me han comentado que lloran con facilidad, que tienen problemas para dormir y algunas me han preguntado si pueden tomar algo para bajar el nivel de ansiedad”.

Aumento de contracciones

El doctor Oyarzún explica que el estrés agudo -como el que se produce por este tipo de situaciones- puede influir en el embarazo de dos formas. “En primer lugar están las afecciones psicológicas o psiquiátricas; hay ansiedad ,angustia, intranquilidad, insomnio y depresión. Algunas pacientes pueden necesitar ser sedadas, y quienes han sufrido pérdidas mayores, requerirán de apoyo de especialistas”, precisa.

Un segundo posible efecto son las contracciones uterinas. “Se ha observado que estos eventos traumáticos adelantan el trabajo de parto y acortan la duración del embarazo en alrededor de un mes, tal como ocurrió con dos de mis pacientes. La evidencia es muy clara en ese sentido”, señala este profesional.

Efectos sobre el feto

Se sabe que frente a situaciones de estrés intenso, la embarazada libera una serie de hormonas al flujo sanguíneo -entre ellas, las catecolaminas- que son capaces de atravesar la placenta y llegar al feto. Diversos estudios han investigado los posibles efectos de estas sustancias en el futuro bebé, y se han barajado distintas teorías, que van desde adelantar el parto hasta consecuencias a largo plazo, como mayor riesgo de tener hijos hiperactivos o impulsivos.

“Algunas están más a nivel de hipótesis, que de hechos demostrados. Se ha señalado, por ejemplo, que quienes estuvieron más expuestos a estas hormonas en el vientre materno, cuando adultos tolera de peor forma el estrés y reaccionan de manera inadecuada, lo que podría afectar incluso su sobrevida”, menciona.

Lo que sí está claro -agrega- es que el estrés severo provoca una mayor producción de hormonas relacionadas con el estrés, y es muy probable que el feto se vea expuesto a ellas.

De acuerdo a este especialista, los periodos más críticos para el feto en este sentido son el primer y el tercer trimestre de gestación. “El primero, porque es cuando el embrión se está formando y los órganos se están definiendo y el último, porque hay mayor probabilidad de que el estrés desencadene contracciones uterinas, trabajo de parto y parto en forma prematura”, explica.

Cómo tratar

Si el evento traumático ha sido muy fuerte o afectó en forma directa a la embarazada, el apoyo psicológico y psiquiátrico será fundamental. “Lo que más se va a necesitar ahora es atención primaria en salud, porque la gente va a estar quebrada psicológicamente. Las embarazadas van a requerir de un soporte, y ese rol puede ser cumplido por la pareja, la familia, o por médicos y psiquiatras. Y en algunos casos puede ser necesario apoyarlas con antidepresivos, ansiolítico y tranquilizantes”, sostiene.

Acogerlas, darles tratamiento cuando sea necesario y mucho reposo también serán de mucha utilidad. “Estar tranquilas, calmadas, les va a ayudar a evitar un parto prematuro
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