“Las mujeres han comprendido que necesitan de tiempos de esparcimiento, lo que las hace sentirse más contentas, más satisfechas y enriquecidas”, psicóloga Andrea Oksenberg.
El verano 2010 está que arde. Y no sólo por las altas temperaturas registradas, sino también por encendidas noches de diversión protagonizada por mujeres. Son las viudas de verano, término acuñado para los hombres que se quedaban solos y disfrutando entre amigos, mientras su pareja e hijos partían de vacaciones a otro lugar.
Y la tortilla se dio vuelta. Ahora son ellas quienes lo pasan bien y sin culpas, dejando por unos días su clásico rol de madres y esposas abnegadas para salir de noche y disfrutar momentos de intimidad. La tendencia ha sido estimulada por la oferta bohemia de bares y productores de eventos nocturnos, que con olfato comercial han detectado este cambio en el comportamiento femenino y han dado respuesta a este nuevo requerimiento de panoramas para mujeres solas.
Aunque para algunos parezca frívolo o superficial, este cambio de conducta femenino es un ejemplo de cómo ellas tienen más espacio de libertad y participación social que antes. “Es un ejemplo más de la homogeneización y simetría en la relación entre hombres y mujeres. Cada vez quedan menos actividades que sean exclusivas de hombres o de mujeres”, sostiene la psicóloga Andrea Oksenberg.
Placer sin culpas
Sin duda que este espacio de independencia para la diversión y esparcimiento implica para quienes formaron familia el desentenderse de manera transitoria de las labores maternales. “La crianza y cuidado de los niños ha dejado de ser de exclusiva incumbencia de las mujeres. Hoy se considera que los hijos pueden estar igual de bien cuidados por sus padres que por sus madres, lo que le otorga a la mujer un espacio de libertad con el que antes no contaba”, concluye la psicóloga clínica. Y esta emancipación no da lugar a culpas, porque entendieron que ellas también necesitan divertirse. “las mujeres también han comprendido que necesitan de tiempos de esparcimiento, lo que las hace sentirse más contentas, más satisfechas y enriquecidas, todo lo cual contribuye a ejercer el rol materno de modo más placentero y positivo”, asegura Oksenberg.
¿Infieles?
En el caso de los viudos de verano, la sociedad machista ha concedido cierta permisividad a ellos para romances fugaces, mientras su esposa pasea con sus hijos en vacaciones. Acaso las mujeres también pretenden “una canita al aire” en sus noches de viudas de verano. Para la psicóloga Andrea Oksenberg la infidelidad femenina tiene otra naturaleza. “Tengo la impresión de que la infidelidad femenina aún está más ligada a relaciones más permanentes y menos pasajeras, por lo que no creo que se vean excesivamente dependientes de situaciones de soledad transitorias”, estima.
Pero tampoco descarta una viuda de verano infiel. “Es posible, sin embargo, que mujeres que se sientan muy controladas o restringidas en su vida cotidiana y de pareja, puedan experimentar un sentimiento inusual de libertad al quedarse temporalmente solas, lo que puede conducir a comportamientos maníacos entre los cuales pueden darse situaciones de infidelidad. Sin embargo, creo que esa situación da cuenta de un conflicto a nivel de pareja, que sólo encontró un momento y situación propicia para manifestarse”, reflexiona la psicóloga.
Psicóloga clínica Andrea Oksenberg
Especialista mujeres y adolescentes
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