Como en verano, la tendencia es hacia los tonos dorados, es ideal que la base de maquillaje se complemente con un auto-bronceante o un rubor.
Al igual que el vestuario, el maquillaje es un ítem que debe adaptarse al cambio estacional. Altas temperaturas, más vida al aire libre, ropas livianas y de colores más vivos y -sobre todo- mucho sol son factores que, definitivamente inciden en nuestro look.
“Por un lado -explica la maquilladora profesional
Carla Gasic- está la tendencia natural, que algunas revistas llaman “surfer”, con un maquillaje suave, sombreados muy naturales, y cabellos castaños, con las puntas más rubias y un look más desordenado”.
Por otro, está la tendencia más glamorosa -ideal para fiestas y salidas nocturnas- que apunta a un maquillaje con más delineado y sombras de colores. “Se debe tener cuidado, eso sí, porque no todas las sombras le vienen a cualquier ojo. Hay que buscar aquellos tonos que contrasten con nuestro color de ojos o bien, que sean de la misma gama”, explica Carla.
Por ejemplo -precisa- “a los ojos café, les queda muy bien el azul oscuro (no así el turquesa brillante), también los amarillos y ocres. A los ojos con tendencia al amarillo, les van muy bien los tonos azules. Y los ojos azules se destacan mucho con sombras en tonos naranjos o rojizos”. En este juego de combinaciones, también es importante tener en cuenta el color de pelo.
Lo que viene
Colores
satinados: Carla Gasic señala que son una tendencia, pero sólo para pieles jóvenes y bien cuidadas. “Los maquillajes satinados tienen partículas que reaccionan a la luz y la reflejan, por eso todo se nota más; las arrugas, los granitos, los poros abiertos y cualquier clase de imperfección. Las pieles maduras deben preferir los colores mate, que absorben la luz y, por lo tanto, disimilan las imperfecciones de la piel”.
Bases personalizadas: Hoy existe una variedad inmensa de bases de maquillaje, dependiendo del objetivo deseado, pero todas ellas apuntan a lograr -al mismo tiempo- alta cobertura y apariencia natural, es decir, que la piel se sigua viendo iluminada y transparente. “La idea es verse como si no estuvieses maquillada”, recalca esta experta.
Para escoger el tono correcto, hay que colocarse un poco de base en la piel de los brazos o del pecho; si el producto se mimetiza, ése es el tono adecuado.
Como en verano, la tendencia es hacia los tonos dorados, es ideal que la base se complemente con un auto-bronceante o un rubor. “Si nos ponemos un solo color en toda la cara, la sensación es de plano, porque se pierden los volúmenes. Para evitarlo, debemos agregar color; iluminando más debajo de los ojos y colocando un color en los pómulos. Y en todo el contorno del rostro, debemos incluir un auto-bronceante en un tono más oscuro, para dar la sensación de relieve. De esta forma, marcamos más los rasgos y le damos otra dimensión al rostro”, explica esta cosmetóloga.
No al rubor ‘ochentero’: Antiguamente, el rubor se colocaba debajo de los pómulos, como una línea diagonal-descendente. “Eso era típico de los ’80. Ahora, la idea es simular el rubor natural y para aplicarlo, hay que sonreír y colorear las ‘manzanitas’ que hay sobre las mejillas, y de ahí difuminar. Eso aumenta la sensación de estar bronceada”, indica.
Este look viene muy bien con labios en tonos que simulen el color del labio. El delineado es optativo -para quienes no tienen una boca muy definida- pero siempre con un color idéntico al de los labios.
Ojos full: Los ojos se usan muy delineados, no sólo en negro, sino también en blanco, café, celeste, verde, rojo y violeta. Las sombras fucsias, verdes o en tonos amarillos están muy top.
Pestañas imponentes: Largas, tupidas y muy negras. Así se usan las pestañas en esta temporada. Y para eso -además de las máscaras- hay varias alternativas. Primero están las pestañas una a una, que duran un periodo largo de tiempo, o las pestaña de grupo, que se colocan especialmente en los costados de los ojos, para dar un efecto ‘almendrado’. “Incluso el exceso de pestañas también se usa, en la medida que ésa sea la intención y que no vaya acompañado de un maquillaje muy pesado o muy delineado”. Las pestañas inferiores también se maquillan, excepto si se tiene los ojos caídos, porque se aumenta esa sensación.
Cejas definidas y cuidadas: No importa tanto si son delgadas o más bien gruesas o si se les marca una forma determinada (triangulares, ascendentes, etc.). Lo que importa es que sean protagonistas del rostro, siempre bien definidas. Para quienes tienen cejas muy despobladas o sin forma, Carla recomienda rellenar con una sombra en uno o dos tonos más claros que el color de la ceja, siguiendo la línea de crecimiento del vello.
Maquillaje de noche: El maquillaje típico de los años ’50 es un clásico que se sigue llevando mucho: labios rojos, sombra en tonos tierra y delineado de ojos (en el interior) con lápiz blanco.
Carla Gasic
Maquilladora Profesional
Directora de Escuela de Maquillaje
www.escuelademaquillaje.cl
Traiguén 2425, Providencia.
Fono: (02) 2338157
www.carlagasic.com