Septiembre, 2009

Razones y tratamientos:

Principales causas de infertilidad en los chilenos

 

Anomalías en los órganos reproductivos, alteraciones en la producción de óvulos o de espermios y trastornos en el ciclo menstrual son algunas de las causas que, con mayor frecuencia, explican la infertilidad de los chilenos. En unas pocas parejas no logra encontrarse la causa aparente, y éstos son los casos más difíciles de tratar.

En términos médicos, la infertilidad puede definirse como la incapacidad de una pareja de lograr un embarazo luego de un año de actividad sexual regular (2 a 3 veces por semana) y sin uso de métodos anticonceptivos.

Según explica la doctora Macarena Socías, especialista del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital San José, esta alteración afecta de un 8% a un 15% de la población mundial en edad reproductiva. En nuestro país (según el 2002), un 7,4% de las parejas padecía esta condición. Se estima, eso sí, que para 2009 esa cifra se habría elevado a un 14%.

En cuanto a las razones más frecuentes para explicar la infertilidad, la doctora Socias menciona los factores tubo-peritoneal (35% de los casos); los factores masculinos (35%), los factores ováricos (15%), la infertilidad sin causa aparente (10%) y otras, como factores uterinos e inmunológicos (5%). “En un 30% de los casos existe un factor femenino y masculino asociados”, precisa.

1. ‘Factores tubo-peritoneales’


Se trata de alteraciones y anomalías tubarias (de las Trompas de Falopio) que impiden la unión del espermio con el óvulo o que provocan un daño inflamatorio de la mucosa de esta zona, pudiendo alterar la función de transporte de los gametos o del embrión.

“Este trastorno puede producirse por una infección genital previa, una endometriosis, un aborto séptico, una cirugía por apendicitis con peritonitis, una cirugía tubaria previa o por un embarazo ectópico”, precisa la doctora Macarena Socías.

La efectividad del tratamiento para revertir esta alteración dependerá, en gran medida, de la severidad del cuadro. Los casos leves tienen un 80% de probabilidades de lograr un embarazo, luego de la terapia. En los casos severos, este porcentaje baja a 15%. También es importante considerar si la pareja tiene otros factores de infertilidad asociados (como la edad de la mujer), para determinar el manejo posterior, que puede incluir un tratamiento de baja complejidad (estimulación ovárica con medicamentos asociados a inseminación intrauterina) o de alta complejidad (fertilización in vitro).

2. Factores masculinos:


Se refiere principalmente a trastornos en la calidad del semen. “Algunas razones para explicar esta anomalía son identificables y reversibles, como por ejemplo la obstrucción ductal, pero otras son irreversibles como la falla testicular”, explica esta especialista.

Los trastornos leves y moderados pueden manejarse con tratamientos de baja complejidad, en tanto que las alteraciones severas requerirán tratamiento de alta complejidad, los que en general tienen buenos resultados.

3. Factores ováricos:


Se trata de disfunciones ovulatorias, como la anovulación (ausencia de ovulación). “Por lo general, este cuadro se sospecha en aquellas pacientes con que tienen reglas irregulares, impredecibles o están ausentes por más de 3 meses”, indica esta profesional. Una vez identificada la causa exacta de la anovulación, se indica el tratamiento específico para intentar inducir la ovulación, obteniéndose tasas de éxito del 80%.

4. Infertilidad sin causa aparente (ISCA):


Estas parejas son las que presentan menor probabilidad de embarazo (de 2% a 4%), y los tratamientos están orientados a elevar la fecundidad mensual a un nivel similar al de una pareja fértil normal, intentando aumentar el número de gametos (espermios y óvulos) en el momento adecuado.

5. Factores uterinos:


Son anomalías anatómicas y funcionales del útero, tales como malformaciones, miomas, adherencias intrauterinas, pólipos endometriales y endometritis crónica, entre otras. Se manifiestan por lo general a través de síntomas como alteraciones del ciclo menstrual (reglas dolorosas, abundantes y/o muy largas, etc.)

Responsabilidades compartidas


La doctora Socías señala que en un 40% a 55% de los casos, el problema de infertilidad reside en la mujer, en un 35% corresponde al hombre y en el 30% restante, son ambos quienes presentan alguna alteración que impide lograr el embarazo.

“La edad de la mujer tiene un impacto importante en la fertilidad, ya que ésta comienza a disminuir en forma importante a partir de los 35 años. La obesidad también afecta, puesto que suele alterar la ovulación, pudiendo provocar una amenorrea (ausencia de menstruación por más de 3 meses), que puede revertirse si la mujer alcanza un peso óptimo”, agrega la especialista.

El tabaco también tiene un rol importante, pues no sólo afecta la fertilidad, sino también casi todos los sistemas del ser humano.

De todas formas, enfatiza, esta profesional, es fundamental tener en cuenta que la fertilidad es un tema de pareja, por lo tanto, tanto el hombre como la mujer afrontar el tema como tal y evaluarse en forma simultánea. Si alguno de ellos tiene factores de riesgo para infertilidad (por ejemplo, antecedentes de infecciones genitales a repetición, cirugías pélvicas, reglas irregulares ó ausentes por períodos prolongados, edad mujer mayor a 35 años, etc.), no es necesario dejar pasar un año para iniciar el estudio de infertilidad.

Para aumentar las probabilidades de lograr un embarazo es igualmente conveniente mantener un estilo de vida saludable (suspender tabaco, drogas y alcohol excesivo) y lograr un peso acorde a la talla, con una alimentación equilibrada y actividad física regular. Si, además, tanto el hombre como la mujer se comprometen seriamente con este tema, sometiéndose a los exámenes correspondientes y a los tratamientos médicos en forma responsable, los pronósticos son muy favorables para un porcentaje importante de parejas”, concluye esta profesional.

Dra. Macarena Socías, especialista del Servicio de Obstetricia y Ginecología.
Hospital San José
Fono: (02)383 2600
Ir a página: 1