
Con la llegada del invierno los centros de ski comienzan su temporada. Son muchas las mujeres que se sienten atraídas por este panorama y se atreven a pasar unos días practicando deportes en las faldas de una montaña.
El esquí y el snowboard son dos pasatiempos que pueden ser muy divertidos; pero si no se toman las medidas necesarias de precaución, puede ocurrir un accidente de gravedad variable, de acuerdo con la zona del cuerpo afectada y la edad de la persona.
Las mujeres jóvenes están más expuestas en este sentido, porque son más osadas y, en general, cuentan con mejor condición física, fortaleza que, sin embargo, las motiva a tomar riesgos innecesarios. Así, osadía y resistencia física pueden ser una combinación peligrosa.
Según el
Dr. Francisco Vergara, traumatólogo de la Clínica MEDS, “El esquí puede producir la misma cantidad de lesiones que otros deportes, pero como su práctica es estacional, hay menos accidentados”, aclara.
Para tener una jornada segura en la nieve, el especialista recomienda que las mujeres se sometan a una preparación física básica que empiece, al menos, uno o dos meses antes del ascenso a la montaña. Además, aconseja tomar clases para manejar la técnica, incluso cuando ya se tienen conocimientos, pero no se ha practicado durante algún tiempo.
Tipos de lesiones
Según el traumatólogo, existen diferencias entre los riesgos de lesiones que provocan el ski y el snowboard. “En el primero predominan el esguince medial, la rotura del ligamento cruzado anterior y las lesiones de rodilla. Y aunque es menos frecuente, también puede haber luxaciones de hombro, fractura de cadera y platillos tibiales, y esguince acromioclavicular”, asegura.
El ski también puede provocar problemas en las extremidades superiores. Entre los más comunes se cuentan el esguince de muñeca y la rotura del ligamento lunar del pulgar de la persona que esquía.
Por su parte, las mujeres que practican snowboard se exponen a esguince de muñeca, fractura del escafoides carpiano, luxación de hombro o esguince acromioclavicular. El doctor Vergara agrega que “en las extremidades inferiores predominan las lesiones de rodilla e incluso, a veces, se producen esguinces de tobillo por andar con las botas sueltas”.
Los tratamientos varían de acuerdo con la gravedad de la lesión. Según explica el doctor Vergara la recuperación puede requerir de una intervención quirúrgica o inmovilización por medios ortopédicos. “En ambos casos debe haber rehabilitación, para que la mujer pueda seguir haciendo deporte. De lo contrario, su cuerpo seguirá vulnerable y es probable que se produzcan nuevas lesiones”, concluye el experto.
Por último, también es necesario en este tipo de prácticas la indumentaria y protección adecuada para la nieve y la altura. Lentes con protección solar, ropa indicada para esos deportes y protectores especiales para extremidades pueden hacer la diferencia entre una lesión menor o un traumatismo mayor.
Dr. Francisco Vergara
Traumatólogo Clínica MEDS
www.meds.cl
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