
Enfrentar un nuevo trabajo, el primer día de clases o un nuevo amor son situaciones que nos ponen en alerta y que despiertan la ansiedad.
Entendida como una emoción normal y hasta necesaria en el ser humano y que se presenta como señal de alerta ante distintos estímulos, la ansiedad debe ser controlada por las personas y no ésta al individuo. Si no la puedes controlar, si coarta tu libertad de acción y hasta afecta tu salud física con distintas molestias entonces pasaste el umbral de lo normal a lo patológico. En este caso la ansiedad dejó de ser una emoción y se transformó en un trastorno.
La
psicóloga Marcela Toro precisa lo que implica un trastorno de ansiedad: “La ansiedad patológica corresponde a una respuesta inapropiada a un estímulo concreto y real. Quien la sufre hace una distinción insuficiente y de poca calidad entre lo que es y lo que no es peligroso, y tiene problemas para acostumbrarse a aquello que le desencadena el malestar, a pesar de saber que es inofensivo, por lo que su sensación ansiosa se mantiene por largo tiempo después que el peligro ha desaparecido y aparece sin motivo justificado. Por tanto, entorpece la adaptación al medio, limita el rendimiento y reduce la libertad de acción de la persona”, explica la especialista.
Un aspecto interesante para la población femenina es que este trastorno ansioso se presenta en tres mujeres por cada un hombre, que en Chile afecta al 12,6 por ciento de la población –según un estudio del instituto psiquiátrico Dr.José Horwitz Barak- y que se inicia a partir de la adolescencia y la adultez joven. Otro antecedente a tener en cuenta, debido a sus manifestaciones físicas y psíquicas; la ansiedad es el motivo de consulta del 50 por ciento en psiquiatría y de un 10 por ciento en el caso de la consulta cardiológica.
Síntomas
Según explica la psicóloga Marcela Toro, el trastorno de ansiedad se manifiesta con algunas de las siguientes reacciones somáticas:
* Nerviosismo, inquietud o impaciencia
* Fátiga y cansancio fácil
* Dificultad para concentrarse o poner la mente en blanco
* Irritabilidad
* Tensión muscular, temblor, cefalea, movimiento de las piernas e incapacidad para relajarse
* Alteraciones del sueño: dificultad para conciliar o mantener el sueño o sensación al despertarse de sueño no reparador
* Sudoración, palpitaciones o taquicardia, problemas gastrointestinales, sequedad de boca, mareos, hiperventilación, o aumento del número de respiraciones por minuto.
Además de las anteriores molestias derivadas de un trastorno de ansiedad, esta patología puede ocasionar distintas enfermedades como hipertensión, hipotensión, depresión secundaria, así como mayor probabilidad de muertes prematuras y suicidios. “Por tanto es indispensable reconocer la ansiedad patológica, ya sea el propio individuo o sus familiares y/o amigos, para que de esta manera se pueda tener un pronóstico favorable”, advierte la psicóloga Marcela Toro, del centro de salud mental Psiquesalud.
Los trastornos de ansiedad son de distintos tipos y complejidad. Van desde agorafobia, o miedo irracional a espacios públicos; otros tipos de fobias, trastorno obsesivo-compulsivo y el ataque de pánico, reconocido, entre otros síntomas, por palpitaciones, temblor, calor o frío y miedo intenso a volverse loco o perder el control.
Fármacos y psicoterapia
Según afirma la psicóloga Toro, el tratamiento para el trastorno de ansiedad debe ser un trabajo terapéutico complementario entre el psiquiatra y el psicólogo. Farmacología para controlar los síntomas de la ansiedad y una psicoterapia que enseñe al paciente a comprender y controlar sus estados ansiosos son el tratamiento más indicado.
“Para el trastorno de ansiedad lo fundamental es evitar le recaída o el rebrote de los síntomas meses o años más tarde. Si el paciente logra reconocer aquellos factores detonantes de su estado ansioso, logrará generar una barrera protectora sin que esto lo limite en su vida cotidiana. El control psiquiátrico correcto, así como el buen cumplimiento del tratamiento, facilita una mejor evolución”, culmina la profesional del centro Psiquesalud.