Mayo, 2007

Dr. Enrique Oyarzún Ebensperger

Salud perinatal en Chile y cuidados del embarazo

 

En la actualidad hay menos de 240.000 nacimientos anuales en Chile, la mayor parte de ellos con control prenatal adecuado y atendidos profesionalmente (99.8%). Nuestra tasa de partos prematuros es menor que la de muchos de los países más desarrollados (la mitad al menos de la de Estados Unidos). Nuestras cifras de mortalidad materna y perinatal (muertes de madres y niños que ocurren en relación al embarazo y parto) son comparables a las de los países más desarrollados del mundo, y países cuyo gasto del PIB en salud es muy superior al de nuestro país. Es cierto que la mortalidad materna permanece relativamente estacionaria los últimos años y que aún tenemos metas que alcanzar en ese indicador, pero lo cierto es que nuestros resultados son muy buenos. Chile ocupa, de hecho, el quinto lugar en salud infantil a nivel mundial, y el lugar 19 en salud materna (Lancet 2006), debiendo destacarse que estos resultados representan las acciones que fundamentalmente se ejercen en los hospitales públicos, dado que es allí donde se atiende una inmensa mayoría de la población; y, por otra parte, que estos resultados se han alcanzado sin legalización del aborto, y con porcentajes de anticoncepción, entre las mujeres en edad fértil, menores que en muchos otros países.


Dos tareas pendientes que han motivado se discuta la posibilidad, no compartida por el suscrito, de incorporar la atención del parto a la Reforma de Salud (Auge) son la alta tasa de partos por operación cesárea, y la necesidad de desmedicalizar y humanizar, consiguientemente, el parto.

Actualmente existe evidencia en la literatura médica que destaca el apoyo emocional continuo durante el trabajo de parto (reduciría las probabilidades de parto operatorio, cesárea y anestesia); reduce la importancia supuesta de la monitorización electrónica continua de la frecuencia cardiaca fetal durante el trabajo de parto; avala diferentes alternativas farmacológicas de analgesia-anestesia para el trabajo de parto así como métodos alternativos de alivio del dolor durante la dilatación; apoya la libertad de posición y movimiento durante todo el parto; avala el uso restrictivo (y no rutinario) de la episiotomía en el parto; prueba lo innecesario del enema evacuante y rasurado genital; y, finalmente, certifica los beneficios del contacto temprano, piel a piel, en madres y recién nacidos sanos.

Al prepararse para el embarazo la mujer debe hacerse examinar por su ginecólogo. Dentro de los controles rutinarios y necesarios que toda mujer debe considerar son el Papanicolau anual para prevenir el cáncer de cuello uterino y la mamografía (si la mujer es mayor de 40 años o si es mayor de 35 años y tiene antecedentes familiares de cáncer de mama).
En una visita médica con el fin de prepararse para un embarazo, interesa la pesquisa de patologías que constituyan factor de riesgo para el embarazo; el apoyar a la paciente y darle tranquilidad. Se puede conversar en esa oportunidad sobre los efectos de alcohol, cigarrillo, café y otros medicamentos o drogas (según el caso). La edad materna es importante, porque después de los 40 años aumenta el riesgo de que la mujer tenga patologías médicas asociadas, así como de presentar cromosomopatías fetales.

Respecto del ácido fólico que previene defectos del tubo neural (anencefalia y espina bifida), es importante destacar que en Chile se fortificó la harina con acido fólico desde Enero del 2000, de modo que una mujer que planea embarazarse no necesita tomar acido fólico adicional, a menos que haya tenido un niño con alguno de esos defectos.

Dr. Enrique Oyarzún Ebensperger
Jefe Departamento Obstetricia y Ginecología
Facultad de Medicina
Pontificia Universidad Católica de Chile
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