Marzo, 2007

Parto Humanizado

 

Muchos son los beneficios que aporta para la madre, hijo, como para la familia en general la llegada de un hijo por medio de un parto humanizado. Una más estrecha relación entre madre e hijo, fortalecimiento familiar, bajo sufrimiento fetal, y una relación fantástica entre padres e hijos, son algunos de ellos.

La esencia del parto humanizado es volver al centro, a lo natural, al dúo madre-hijo, sin intermediarios, sin anestesia ni medicamentos, y sin normas establecidas, porque a juicio de los especialistas que lo recomiendan y ponen en práctica, no hay nada más natural en la vida que el sólo hecho de nacer.

Según explica el gineco-obstetra Juan Eduardo Orlandi, quien ha sido uno de los pioneros en el tema en Chile, y lleva 27 años realizando parto humanizado a sus pacientes, las tendencias actuales apuntan a manipular las fechas de parto por conveniencia o comodidad de alguna de las partes interesadas. En base a ello, se hacen muchas intervenciones pequeñas, como forzar dilataciones, o intervenciones mayores, como programar una cesárea.

“En términos prácticos, para un parto humanizado, preparamos a la paciente, y lo hacemos junto a su pareja, para que se enfrente con un trabajo de parto normal, donde es ella quien va manejando y controlando todo su proceso de dilatación, de censo del bebé por el canal del parto. La idea es que sea ella quien decida si necesita o no anestesia. En el fondo le damos las herramientas para que pueda enfrentarse con un parto en esas condiciones. De igual forma hay detrás un equipo completamente preparado por si se presenta alguna urgencia, pero hacemos conciencia de que no vamos a resolver problemas antes de que se presenten”, explica.

El ginecólogo agrega que sería absurdo negar y decir que el alumbramiento no genera dolor, pero el aprendizaje apunta a saber manejar un estímulo que físicamente puede ser negativo, pero que en lo emocional es muy positivo.

“Por tanto trabajamos con la futura mamá desde la esfera sicológica en forma muy intensa, y también el factor físico. Enseñamos técnicas de gimnasia y de yoga para que la mujer tenga un dominio casi total de su cuerpo. Lo que tratamos de conseguir es que se separen las fracciones del cuerpo, para que la madre en el momento del parto pueda hacer el tremendo esfuerzo de empuje con su tronco y a la vez, produzca una relajación de su musculatura perineal, lo que se consigue con entrenamiento”, aclara el especialista.

Beneficios para madre, hijo y familia


Normalmente, para enfrentar un parto humanizado, a una embarazada se le comienza a preparar a fines del quinto mes de gestación, con sesiones semanales.

Si una mujer está cerca de las 40 semanas de gestación, y no presenta condiciones de parto normal, se intensifican los mecanismos de control del feto y la placenta –para verificar que no existan fallas fisiológicas que vayan a dañar la evolución del bebé-, y se prolonga el tiempo de espera hasta las 42 semanas. “Se hace una ‘observación armada´ de la paciente, en el sentido que se le controla cada 3 días, se ocupa instrumental electrónico de observación, se realizan monitoreos fetales, y ecografías para confirmar que todo está funcionando bien, mientras se termina de encajar la guagua”, señala.

Según el Dr. Orlandi, muchos son los beneficios que aporta tanto para la madre, hijo, como para la familia en general la llegada de un hijo por medio de un parto humanizado.

“En el binomio madre-hijo, hay una muy, muy estrecha relación, y también con el padre, quien participa activamente durante el parto, ya que en esos momentos, la mujer se apoya en sus piernas. Otro de los beneficios, es que se genera un plano de confianza, seguridad y relación muy intensa en padre, madre e hijo. Lo que he visto en mis 27 años de experiencia es que hijos e hijas de partos humanizados mantienen con sus padres una relación fantástica”, asegura.

Agrega que con este tipo de alumbramiento se obtiene además una muy baja incidencia de sufrimiento fetal, porque según él, en la medida que la naturaleza se manifiesta, se asegura casi siempre buenos resultados.

“Mi tarea como ginecólogo es estar ahí para cuando la naturaleza tenga algún resbalón”, concluye el Dr. Orlandi.
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